lunes, 7 de abril de 2008

Alemania/Suiza/Austria/Belgica - marzo/abril 2008 (parte V)



SIMON EL AGRADABLE Y LOS ALPES


mientras los alemanes del sur se debaten en elecciones si la construccion de un tren magnetico superrecontratecnologico les va a dar por fin la felicidad que andan buscando en el perfeccionismo, nosotros tocamos en una escuela de música en Ravensburg (el castillo de los cuervos) donde estos animales se pasean como si nada por las calles frias como celebrando un centenario...
al dia siguiente nos fuimos a Trossingen (junto a la selva negra) a tocar a un populoso concierto en el conservatorio Hohner (construído junto a la legendaria e inmensa fabrica de acordeones y armonicas Hohner), donde casi un centenar de acordeonistas festejaron nuestra musica con un nuevo record de ventas de Cd y mucha algarabía, para ir luego a descansar por fin y por primera vez en la gira, en piezas separadas, en un hotel
el siguiente destino fue Zürich, Suiza, donde la policía migratoria revisó nuestros pasaportes sudakas como si escondieran alguna información vital para el mundo, y luego de un lindo show pero sin mucho tiempo para pasear, cruzamos los alpes en avion para ir nuevamente a Austria...
esta vez fuimos a la muy hermosa Viena donde las salchichas no son tan ricas como en Alemania, pero las calles me hicieron sentir tan chiquitito paseando frente a las inmensas construcciones que obligaban a mi cuello a contorsiones inesperadas
fuimos al encuentro con un peruano carismatico y cincuentón (mezcla de Tomás Lipán y Roberto Giordano) que sonrie despues de decir cualquier cosa y, obsesionado con diseminar su apellido por toda la ciudad, deja embarazadas a cuanta austriaca se lo permite
nos convenció (a fuerza de sonrisas y euros) de grabar un breve disco de musica electronica (que creo que no le mostraremos a naides) en tan solo dos dias de arduo trabajo, y cantó y bailó junto a nosotros en un teatro lleno de público hipnotizado con su ya famosa y exajerada sonrisa, que confieso, a nosotros también nos terminó agradando
al día siguiente recorrimos los Alpes y sus increibles paisajes nevados (donde solo faltaba la vaca de milka) en tren, junto a un malón desenfrenado de esquiadores con sus patinetas gigantes, hasta llegar a Feldkirchen (al sur limitrofe con Eslovenia e Italia), tocamos unos tangos, tomamos unos mates, olimos (o al menos presentimos) el mediterraneo sin llegar a verlo, reconocimos en los italianos presentes nuestro propio espiritu bocón y arrebatado y volvimos a la Bavaria a terminar nuestra gira en la región donde ya nos sentimos locales

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